Democratizar el Derecho a la Información y el Acceso a la Cultura

La salud de una democracia depende en gran medida de la pluralidad y la independencia de los medios de comunicación y del acceso equitativo a la cultura. En un contexto donde el poder mediático y cultural está concentrado en manos de pocos, garantizar el derecho a una información veraz y a una cultura accesible se convierte en una tarea urgente. La propuesta de limitar la propiedad de los medios de comunicación a bancos y fondos buitre es una medida fundamental para evitar la concentración del poder informativo. Esta iniciativa busca garantizar que quienes poseen un enorme poder financiero no puedan controlar también la comunicación y la formación de la opinión pública. Limitar la concentración empresarial en el ámbito de la comunicación mediante una Ley de Medios de la UE es un paso fundamental para asegurar una información plural y veraz.

Es necesario el establecimiento de un Observatorio Europeo de la Desinformación que resultaría una medida vital en esta lucha. Este organismo se dedicaría a proteger el derecho a la información de la ciudadanía, desarrollando mecanismos para estudiar y combatir la desinformación, los bulos y las noticias falsas. Además, se vigilarían las prácticas de guerra mediática en Europa y se trabajarían políticas para democratizar los medios de información y proteger los derechos de los periodistas.

Una propuesta innovadora sería la creación de una red social pública europea bajo control democrático. Esta plataforma ofrecería a la ciudadanía una alternativa a las redes sociales privadas, que actualmente utilizan algoritmos enfocados en maximizar beneficios económicos, muchas veces a costa de la propagación de desinformación y odio. Esta red social pública se centraría en proteger a la ciudadanía y en fomentar un espacio de comunicación más seguro y transparente.

La creación de una radiotelevisión pública europea es otra propuesta que merece atención. Este ente desempeñaría un papel esencial en la construcción de una identidad compartida en Europa, basada en los valores esenciales de la UE. La gestión de esta radiotelevisión sería independiente y transparente, garantizando que esté sujeta a control democrático, lo que evitaría cualquier tipo de manipulación o censura.

Un Pacto Europeo por la Cultura, basado en la independencia, accesibilidad, sostenibilidad y expansión del sector, también es fundamental. Este pacto debe incluir un marco estratégico para garantizar la independencia del sector cultural, fomentar la producción y creación, asegurar la diversidad y el acceso, y promover buenas prácticas de gestión responsable y democrática. La sostenibilidad y la promoción del pluralismo cultural europeo son elementos clave en esta iniciativa.

El aumento de los recursos para la cultura es otra medida necesaria para garantizar que el sector cultural europeo pueda desarrollarse adecuadamente y permitir un acceso amplio de la ciudadanía al patrimonio cultural. Esto podría incluir la reducción del IVA para productos culturales a nivel europeo, haciendo que estos sean más asequibles para toda la sociedad.

El reconocimiento de la diversidad cultural de Europa es esencial para fomentar el conocimiento y la convivencia de las diversas culturas que coexisten en el continente. Promover encuentros, congresos y espacios que desarrollen la idea de una Europa culturalmente diversa es crucial para construir un futuro basado en el encuentro y el pacto social.

La promoción de intercambios culturales y la potenciación del patrimonio audiovisual compartido son medidas que pueden contrarrestar la hegemonía de determinados modelos culturales y fomentar el conocimiento mutuo entre los pueblos de Europa. Implementar plataformas de proyección online y bases de datos accesibles a nivel europeo contribuiría a conservar y difundir este patrimonio.

Además, es necesario impulsar políticas culturales que fortalezcan la memoria democrática. La apertura de archivos históricos y documentales en toda la UE, junto con proyectos de digitalización e investigación, facilitaría el acceso al conocimiento de las memorias silenciadas y promovería la reparación histórica.

La protección de la diversidad lingüística es otro aspecto también fundamental. Crear instituciones que indexen y recopilen publicaciones en distintas lenguas y fomentar su aprendizaje y divulgación a través de programas como Erasmus son pasos importantes. También se debe trabajar para que lenguas cooficiales en los Estados sean reconocidas como oficiales en la UE, promoviendo su protección y difusión.

Abrir la cultura a la participación ciudadana mediante estrategias de divulgación en centros educativos y culturales, bibliotecas y medios de comunicación es fundamental para salvar las brechas existentes en el conocimiento y aprovechamiento de la cultura europea. Proponer ayudas para la creación de centros culturales integrales en barrios y pueblos es una medida que fomentará la colaboración entre la sociedad civil y el sector público y privado.

La democratización del acceso al patrimonio cultural, facilitando la gratuidad o modelos de precios reducidos para museos, monumentos, cultura en vivo y otros aspectos del patrimonio cultural, es esencial para recuperar este patrimonio para las mayorías sociales. Además, fomentar el talento joven mediante mecanismos de financiación e intercambio cultural garantizará la sostenibilidad de la industria cultural europea.

La apuesta por la cultura digital es otra medida necesaria. Reconocer estas expresiones culturales en igualdad de condiciones con el resto y promover el acceso a contenidos digitales de calidad a través de instituciones públicas como bibliotecas y centros culturales ciudadanos es vital. También es importante fomentar el liderazgo europeo en sectores como los videojuegos, el diseño, el sector audiovisual y el desarrollo de software.

El Estatuto Europeo del Trabajador y la Trabajadora de la Cultura es una propuesta necesaria que busca garantizar los derechos laborales, la protección social, la gestión tributaria y los derechos de propiedad intelectual en el sector cultural. Este marco debe proteger a los grupos más vulnerables y hacer frente a la precariedad y la inestabilidad en el empleo, reconociendo las enfermedades profesionales y los periodos de creación y formación.

Por último, el control de los beneficios derivados de la difusión y distribución de la cultura es fundamental para garantizar que los retornos lleguen a quienes trabajan en la cultura y que las patentes no obstaculicen el acceso equitativo de la sociedad a la cultura y la tecnología. También es necesario crear planes específicos contra el expolio arqueológico y el tráfico ilícito de bienes culturales.

En resumen, democratizar el derecho a la información y el acceso a la cultura es una tarea esencial para garantizar una sociedad más justa y equitativa. Las medidas propuestas, desde la limitación de la concentración mediática hasta la protección de la diversidad cultural y lingüística, pasando por la creación de plataformas y entes públicos, buscan asegurar que la cultura y la información sean patrimonio de la mayoría social y no de una élite privilegiada. Estas iniciativas son fundamentales para construir una Europa más inclusiva, democrática y culturalmente rica.

Todas las medidas anteriormente citadas se encuentran recogidas en el PROGRAMA DE PODEMOS A LAS ELECCIONES EUROPEAS.

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