Tecnología, prohibición y libertad

«Tecnología, Prohibición y Libertad: Desenmascarando la Infantilización del Control Social»

El artículo de Santiago Alba Rico titulado «¿Prohibir o reprimir?» plantea una serie de reflexiones sobre la distinción entre prohibición y represión, así como el uso de los móviles por parte de los niños. Aunque el texto está bien estructurado y presenta argumentos interesantes, existen varios puntos débiles que merecen ser analizados críticamente. A continuación, se desmontará la argumentación del autor utilizando referencias a filósofos, sociólogos, historiadores, psicólogos y otros intelectuales de izquierdas y marxistas.

La confusión entre prohibición y represión

Alba Rico establece una distinción entre prohibición y represión que, aunque interesante, es simplista y no considera la complejidad de la interacción entre ambos conceptos. Según el autor, las prohibiciones tienen que ver con aquello que una sociedad considera racional y liberador, mientras que la represión se relaciona con la imposición de normas sobre comportamientos razonables y liberadores. Esta distinción, sin embargo, no toma en cuenta que las prohibiciones pueden ser utilizadas como herramientas de represión y control social, algo que numerosos teóricos críticos han señalado.

Michel Foucault, por ejemplo, en su obra «Vigilar y castigar», argumenta que las prohibiciones y normativas no son meramente medidas racionales y liberadoras, sino instrumentos de poder y control que configuran y disciplinan los cuerpos y las conductas de los individuos. La distinción de Alba Rico ignora esta dimensión de poder inherente a las prohibiciones, sugiriendo ingenuamente que éstas son siempre en beneficio del individuo y de la sociedad.

La idealización de la prohibición

Alba Rico sugiere que «si nos falta libertad no es porque se nos hayan prohibido demasiadas cosas, sino porque no hemos prohibido aún las suficientes». Este argumento es problemático porque idealiza la prohibición como un mecanismo inherentemente positivo y liberador. Esta visión ignora que las prohibiciones pueden ser y han sido utilizadas históricamente para oprimir y controlar a las poblaciones.

Herbert Marcuse, en «El hombre unidimensional», argumenta que las sociedades avanzadas utilizan la tecnología y la administración para crear una forma de control totalitario disfrazado de racionalidad y progreso. La prohibición, en este sentido, puede ser una herramienta para perpetuar sistemas de dominación y explotación, más que una fuerza liberadora.

La represión y la rebeldía infantil

El autor afirma que «el que viola una prohibición se infantiliza; se comporta, es decir, como un niño travieso y maleducado». Este argumento es problemático porque simplifica la complejidad de la transgresión y la rebeldía. Rosa Luxemburgo, una de las más prominentes teóricas marxistas, defendió la importancia de la rebelión contra las normas opresivas como una forma legítima de resistencia y emancipación. Para Luxemburgo, la transgresión no es infantilismo, sino una respuesta necesaria y legítima a la opresión y la injusticia.

La analogía de Alba Rico entre la violación de prohibiciones y el comportamiento infantil ignora la dimensión política de la transgresión. En lugar de ver la violación de prohibiciones como una forma de infantilización, podríamos entenderla como una expresión de resistencia contra normas opresivas y una búsqueda de nuevas formas de libertad.

La crítica a la represión de la homosexualidad y la libertad de expresión

Alba Rico sostiene que la represión de la homosexualidad, la libertad de expresión y el derecho a manifestarse son ejemplos de represión, no de prohibición. Aunque es cierto que estas acciones son represivas, el autor no profundiza en las raíces estructurales de esta represión. La represión de estas libertades no es un simple acto de autoridad, sino una manifestación de estructuras de poder más profundas.

Louis Althusser, en su teoría de los aparatos ideológicos del Estado, argumenta que la represión de la homosexualidad y otras formas de libertad no es simplemente un acto de represión estatal, sino una función de los aparatos ideológicos del Estado que perpetúan las relaciones de poder y dominación. Althusser señala que las instituciones como la familia, la escuela y los medios de comunicación juegan un papel crucial en la reproducción de las condiciones de opresión.

La tecnología y el ocio proletarizado

Uno de los puntos más críticos del artículo de Alba Rico es su análisis del uso de los móviles y las nuevas tecnologías. El autor argumenta que el uso de los móviles crea un «ocio proletarizado» que desatenta y aliena a los individuos. Aunque es cierto que la tecnología puede tener efectos alienantes, la visión de Alba Rico es simplista y no reconoce las potencialidades emancipadoras de las tecnologías.

Karl Marx, en su análisis del capitalismo, reconoció que la tecnología tiene un doble carácter: puede ser un instrumento de opresión y explotación, pero también tiene el potencial de liberar a los trabajadores de las tareas repetitivas y agotadoras. En «El Capital», Marx argumenta que la maquinaria y la tecnología, aunque utilizadas por el capital para aumentar la explotación, también pueden ser reapropriadas por la clase trabajadora para transformar las relaciones de producción y crear una sociedad más justa.

En este sentido, la crítica de Alba Rico al uso de los móviles ignora la posibilidad de utilizar la tecnología de manera emancipadora. Las tecnologías de la información y la comunicación pueden ser utilizadas para organizarse políticamente, educarse y crear redes de solidaridad. Limitar la discusión a los efectos negativos del uso de móviles es reductivo o reduccionista y no considera las potencialidades revolucionarias de la tecnología.

La relación con las nuevas tecnologías: una visión determinista

El autor argumenta que nuestra relación con las nuevas tecnologías es «pulsional, biológica y orgánica», comparándola con la de un enfermo con un aparato de respiración asistida. Esta visión determinista y pesimista de la tecnología no reconoce la capacidad de los individuos y las colectividades para resistir y reconfigurar su relación con la tecnología.

Antonio Gramsci, en sus «Cuadernos de la cárcel», enfatiza la importancia de la conciencia y la acción colectiva en la transformación social. La relación con la tecnología no está predeterminada; es el resultado de la lucha entre fuerzas sociales. Gramsci nos recuerda que la hegemonía cultural puede ser desafiada y que las masas tienen la capacidad de resistir y reconfigurar las estructuras tecnológicas y sociales.

La educación y la prohibición del uso de móviles

Alba Rico plantea la cuestión de si impedir a un niño usar un móvil es prohibición o represión. Esta pregunta, según el autor, depende de si el uso de los móviles es razonable y liberador o irracional y destructivo. Sin embargo, esta perspectiva simplifica la complejidad del problema y no toma en cuenta el contexto socioeconómico y cultural en el que se desarrolla la relación de los niños con la tecnología.

Pierre Bourdieu, en la obra «La reproducción», escrita junto a Jean-Claude Passeron, argumenta que el sistema educativo perpetúa las desigualdades sociales y culturales. La prohibición del uso de móviles en las escuelas no puede ser vista de manera aislada; debe ser entendida en el contexto de las desigualdades estructurales y las dinámicas de poder que configuran el acceso y el uso de la tecnología. En lugar de prohibir el uso de móviles, sería más efectivo abordar las desigualdades estructurales que condicionan la relación de los niños con la tecnología.

La cuestión de la atención y el TDAH

El autor cita a Johan Hari para argumentar que el uso de móviles disminuye la capacidad de atención de los niños y los adultos. Aunque es cierto que el uso excesivo de tecnología puede afectar la capacidad de atención, esta visión no toma en cuenta otros factores socioeconómicos y culturales que contribuyen a la fragmentación de la atención.

Sigmund Freud, en su teoría psicoanalítica, argumenta que la atención y la concentración están profundamente influidas por factores inconscientes y emocionales. La disminución de la capacidad de atención no puede ser atribuida únicamente al uso de móviles; debe ser entendida en el contexto de las condiciones socioeconómicas, las dinámicas familiares y las experiencias emocionales que configuran la vida de los individuos.

La lucha contra el ocio proletarizado

Alba Rico propone la desproletarización del ocio como una solución al problema del uso de móviles. Sin embargo, esta propuesta es vaga y no ofrece soluciones concretas. La desproletarización del ocio no puede ser alcanzada simplemente a través de la prohibición del uso de móviles; requiere una transformación radical de las condiciones socioeconómicas y culturales que configuran la vida de las personas.

Frantz Fanon, en su obra «Los condenados de la tierra», argumenta que la verdadera emancipación no puede ser alcanzada a través de cambios superficiales, sino a través de una transformación radical de las estructuras de poder y dominación. La lucha contra el ocio proletarizado debe ser entendida como parte de una lucha más amplia por la justicia social y la emancipación.

Conclusión y epilogo

Conclusión

El artículo de Santiago Alba Rico presenta una serie de reflexiones interesantes sobre la distinción entre prohibición y represión y el uso de los móviles por parte de los niños. Sin embargo, su argumentación es simplista y no toma en cuenta la complejidad de los problemas abordados. La distinción entre prohibición y represión ignora las dimensiones de poder y control inherentes a las prohibiciones. La idealización de la prohibición como un mecanismo positivo y liberador es problemático, ya que las prohibiciones pueden ser utilizadas como herramientas de opresión y control social.

La crítica de Alba Rico al uso de los móviles y las nuevas tecnologías es determinista y no reconoce las potencialidades emancipadoras de la tecnología. Su análisis del ocio proletarizado es superficial y no ofrece soluciones concretas. En lugar de prohibir el uso de móviles, sería más efectivo abordar las desigualdades estructurales que configuran la relación de los niños con la tecnología y luchar por una transformación radical de las condiciones socioeconómicas y culturales.

Epílogo

La disyuntiva entre prohibir y reprimir el uso de la tecnología entre los más jóvenes plantea preguntas fundamentales sobre nuestra sociedad y su relación con la libertad y el control. La clave no reside en imponer restricciones o castigos, sino en transformar las condiciones estructurales que moldean estas interacciones. Es necesario que abordemos las desigualdades económicas y educativas, promoviendo un acceso equitativo a la tecnología y una alfabetización digital crítica desde una edad temprana. 

Debemos fomentar espacios de ocio y aprendizaje que prioricen la creatividad, la colaboración, cooperación y la reflexión, en lugar de la simple consumición pasiva de contenidos. Invertir en la educación pública y en programas comunitarios que ofrezcan alternativas suficientes y significativas al entretenimiento digital es esencial. Además, se requiere una regulación más estricta sobre la explotación comercial de los menores en las plataformas digitales y una promoción activa de un uso responsable y consciente de la tecnología. 

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