El Mito Necesario: Una Crítica a Javier Cercas y su “Larga Vida a Vox”
Introducción
En su reciente artículo de opinión publicado en El País Semanal del pasado domingo 7 de julio de 2024 bajo el título: ¡Larga vida a Vox!, Javier Cercas nos invita a reflexionar sobre la necesidad de Vox en el escenario político español, sugiriendo que la izquierda, particularmente el PSOE, necesita de su existencia para mantener su propio poder. A primera vista, esta premisa puede parecer provocadora y hasta persuasiva para algunos, pero un análisis más profundo revela serias inconsistencias y peligrosas simplificaciones en su argumentación. Para desmantelar esta visión, es esencial recurrir a la crítica fundamentada de politólogos, sociólogos, economistas e intelectuales de izquierda que han estudiado con detenimiento la dinámica política contemporánea.
La polarización política: Una realidad inevitable y necesaria
En primer lugar, Cercas parece lamentar la polarización política, sin reconocer que esta no solo es una realidad inevitable en las democracias modernas, sino también, en muchos casos, una respuesta saludable a la agudización de las luchas sociales y económicas. Politólogos como Chantal Mouffe han argumentado que la política, por su propia naturaleza, implica conflicto y antagonismo. Mouffe sostiene que intentar eliminar la polarización en pro de un consenso superficial es una ilusión peligrosa que puede desactivar la democracia misma, pues evita confrontar directamente los problemas y tensiones inherentes a cualquier sociedad.
La polarización es un reflejo de la lucha de clases, una dinámica que el marxismo ha estudiado exhaustivamente. Durante épocas de crisis económica y social, es natural que los electores se desplacen hacia los extremos del espectro político. La izquierda transformadora, que busca defender los intereses de la mayoría social, y la extrema derecha, que a menudo se alinea con los intereses de las élites y la oligarquía, representan polos opuestos en esta batalla. Esta polarización no es un defecto del sistema, sino una expresión de las profundas divisiones que existen en la sociedad.
La falsa equivalencia y la simplificación
Cercas comete el error de establecer una falsa equivalencia entre el nacionalismo catalán y el surgimiento de Vox, sugiriendo que ambos son extremos de un mismo problema. Sin embargo, esta visión simplista no tiene en cuenta las profundas diferencias en sus orígenes, objetivos y métodos. Mientras que el nacionalismo catalán busca la autodeterminación y se basa en un movimiento de base con una larga historia de lucha por la identidad y los derechos culturales, Vox representa un resurgimiento del autoritarismo y la xenofobia que intenta capitalizar el descontento popular mediante el miedo y el odio.
Esta simplificación es peligrosa porque ignora las complejidades del contexto político y reduce los movimientos a caricaturas de sí mismos. El nacionalismo catalán no es una bestia con un garrote, como lo describe Cercas, sino una manifestación de un problema estructural en la configuración del Estado plurinacional español y su relación con las naciones sin estado.
La Izquierda y la necesidad de un Enemigo
Cercas sugiere que la izquierda necesita a Vox como un enemigo útil, un espantapájaros que le permite movilizar a sus bases y mantenerse en el poder. Esta visión es no solo cínica sino también insultante para los millones de ciudadanos que votan por la izquierda basados en convicciones y principios, no por miedo o manipulación.
Politólogos como Ernesto Laclau han argumentado que la construcción de antagonismos es una parte fundamental de la política, pero esto no implica que la existencia de un adversario como Vox sea una necesidad para la izquierda. La izquierda puede y debe movilizar a sus bases en torno a un proyecto positivo, que ofrezca soluciones reales a los problemas de la sociedad, en lugar de depender del miedo a la extrema derecha. La lucha contra la desigualdad, la justicia social, los derechos laborales y la sostenibilidad ambiental son pilares suficientes para construir un discurso movilizador.
La Naturaleza Reactiva de Vox y su Lugar en la Política Española
Cercas describe a Vox como una fuerza reactiva, nacida como respuesta al nacionalismo catalán. Sin embargo, esta descripción omite la trayectoria más amplia de la extrema derecha en Europa y su capacidad para adaptarse y evolucionar. Vox no es un simple reflejo del nacionalismo catalán, sino parte de un fenómeno más amplio que incluye a partidos como la Agrupación Nacional en Francia, Los Hermanos y la Liga en Italia, que han sabido capitalizar el descontento económico y la crisis de representación en las democracias occidentales.
El sociólogo Zygmunt Bauman habló extensamente sobre el miedo y la incertidumbre en la modernidad líquida, explicando cómo estos sentimientos pueden ser manipulados por fuerzas políticas para ganar poder. Vox utiliza tácticas similares, explotando la inseguridad económica y la percepción de amenaza cultural para avanzar su agenda. Reconocer esta estrategia es esencial para desmantelar su influencia, en lugar de aceptarla pasivamente como un hecho inevitable.
La Crisis de Representación y la Necesidad de Alternativas
La crisis de representación que alimenta a Vox y otros partidos de extrema derecha es un problema real que debe ser abordado. Sin embargo, la solución no reside en aceptar su presencia como un mal necesario, sino en ofrecer alternativas políticas creíbles que respondan a las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía.
El economista Thomas Piketty ha argumentado que la creciente desigualdad es una de las principales fuentes de descontento en las sociedades contemporáneas. La izquierda debe enfocarse en políticas que reduzcan esta desigualdad y fortalezcan el estado del bienestar, creando un sentido de seguridad y justicia social que desactive las narrativas del miedo y el odio promovidas por la extrema derecha.
La Importancia de la Educación y la Cultura Política
Es necesario reconocer el papel de la educación y la cultura política en la lucha contra el ascenso de la extrema derecha. El politólogo Pierre Bourdieu destacó la importancia del capital cultural y su influencia en la formación de las opiniones políticas. Fomentar una ciudadanía crítica y bien informada es esencial para debilitar el atractivo de los discursos simplistas y divisivos de partidos como Vox.
La izquierda debe invertir en la educación y promover una cultura política que valore el pluralismo, la solidaridad y la justicia social. Esto no solo desactivará las bases del apoyo a la extrema derecha, sino que también fortalecerá la democracia y la cohesión social.
El papel de los medios de comunicación en el blanqueamiento de la ultraderecha
Los medios de comunicación juegan un papel indiscutible en el blanqueamiento de la ultraderecha, como el partido Vox en España, al darles visibilidad en programas de alta audiencia y tratarlos de manera amena y cómoda. Esta estrategia humaniza y normaliza sus posturas ultrareaccionarias, suavizando la percepción pública. A menudo, los medios no cuestionan críticamente sus declaraciones, lo que ayuda a legitimar discursos xenófobos, homófobos y ultranacionalistas. Además, la concentración mediática en pocos grupos empresariales con intereses específicos puede influir en una cobertura favorable a la ultraderecha. Este enfoque mediático contribuye a la legitimación y fortalecimiento de estas ideologías en la sociedad.
Conclusión
La visión expuesta por Javier Cercas en “Larga vida a Vox” es una simplificación peligrosa que ignora las complejidades de la política contemporánea y subestima la capacidad de la izquierda para movilizarse en torno a un proyecto positivo y transformador. La polarización política, lejos de ser un mal a evitar, es una manifestación de las luchas sociales y económicas que atraviesan nuestras sociedades. En lugar de aceptar la presencia de Vox como un mal necesario, la izquierda debe enfocarse en ofrecer alternativas creíbles que respondan a las necesidades de la ciudadanía, promoviendo la justicia social, la igualdad y la solidaridad. Solo así se podrá construir una sociedad más justa y democrática, desactivando las narrativas de miedo y odio que alimentan a la extrema derecha.